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La mafia italiana - Giovanni Preston

La mafia italiana en la ciudad de Charlotte lleva multitud de negocios, ninguno limpio, y no les va nada mal. Hasta ahora. En sus filas está corriendo el nerviosismo y acusan a la mafia japonesa, la yakuza, de las muertes en extrañas circunstancias de sus hombres.

Giovanni Preston, hombre respetado en la ciudad como constructor, es el máximo responsable de la mafia italiana. En su mansión y rodeado de sus hombres maneja los hilos de sus diferentes negocios y, ahora, lidia con esta traición de la yakuza, pero hay algo que no encaja.

Cada vez que ha habido una muerte, muerte que ha salido en los periódicos, sus perros se habían puesto muy nerviosos la noche anterior llegando a aullar de forma muy extraña en las noches sin luna.

Supersticioso hasta la médula se está introduciendo en un extraño culto satánico que está cogiendo auge entre la alta sociedad debido al carisma de su sacerdotisa, conocida como Lady Night.

Sus hombres se dedican a diferentes negocios. Prostitución, drogas (meta, hachís, cocaína, etc.) y contrabando de armas son las más señaladas. La policía está bien untada pero no puede seguir haciendo la vista gorda y desde la fiscalía están deseando cazar a los autores de esas muertes que, casualmente, también están ocurriendo en el bando de la yakuza.

Sus hombres son matones que se encargan de pegar los golpes y controlar que la distrubución de las diferentes mercancías se realice según lo planeado, pero andan nerviosos.

Algunos se están poniendo enfermos y solo bajo la amenaza de Giovanni vuelven a las calles a regañadientes dejando su falsa enfermedad de lado. No suelen ser religiosos, pero ahora están volviendo a la iglesia a confesarse y a rezar ya que temen que esa noche igual les toque a ellos.

La iglesia a la que suelen ir es la del padre Bartolomé Wallace en uno de los barrios de trabajadores de la ciudad.

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